AUGUSTO ALVAREZ RODRICH

Director del Diario Perú 21

domingo, agosto 20, 2006

ENSAYO DE ORQUESTA : EL PREMIER NO SE PUEDE PASAR LA VIDA COMO BOMBERO

Ayer fue un día agitado para Jorge del Castillo, quien debió actuar como domador, acróbata y trapecista en un circo de tres pistas instalado en la Presidencia del Consejo de Ministros.

El premier intervino con éxito como pacificador en el pleito entre el congresista Carlos Bruce y el ministro Hernán Garrido Lecca a propósito de las licitaciones del programa 'Agua para Todos', logrando un apretón de manos que no necesariamente asegura una coincidencia de puntos de vista, pero que sí augura una mejor manera de administrar las diferencias.

Asimismo, el premier instaló la mesa de diálogo entre el Gobierno y los representantes del consorcio de Camisea con el fin de llegar a un acuerdo de consenso para modificar el contrato de exploración. Sin duda, la negociación va a pasar por momentos comprensiblemente complicados, pero la manera amistosa de empezar este proceso lleva a pensar que se puede alcanzar un buen resultado que sea satisfactorio para ambas partes.

La tercera pista en la que debió desempeñarse Del Castillo contó con la participación del presidente de la Célula Parlamentaria Aprista, Javier Velásquez Quesquén, y de la ministra de Trabajo, Susana Pinilla, con el fin de afinar criterios sobre el despido arbitrario. El saldo positivo de las declaraciones iniciales del congresista aprista consistió en que motivó un pronunciamiento del premier para establecer con más claridad la posición del Gobierno en materia de política laboral.

De este modo, en principio, se puede concluir que ayer fue un día positivo en la gestión del premier Del Castillo. El problema, sin embargo, es que, si se va a pasar la vida en plan de bombero, terminará con un perfil descolocado.

Es por ello que su próxima presentación ante el Congreso, junto con todo el gabinete ministerial, para exponer la política general del Gobierno, reviste particular importancia para fijar una agenda precisa que le otorgue un sentido ordenado a su actuación gubernamental. Entonces deberá demostrar que puede pasar de bombero eficiente a director de una orquesta cuya música suene bien.