AUGUSTO ALVAREZ RODRICH

Director del Diario Perú 21

lunes, agosto 21, 2006

SENSATEZ Y SENSIBILIDAD : PLEITO DEL PISCO NO DEBE AFECTAR RELACION BILATERAL

La decisión tomada por nueve países que rechazaron la solicitud presentada por el Gobierno peruano para el reconocimiento exclusivo de la denominación de origen del pisco no significa, como ha querido presentarla tendenciosamente un diario chileno, una derrota comercial.

Por el contrario, puede interpretarse como un avance en el caso de los países en donde el producto nacional no contaba con dicho reconocimiento.

Y, en cualquier caso, deja pendiente la tarea que necesariamente se debe realizar para que el pisco -obviamente peruano- pueda penetrar con agresividad los mercados internacionales y derrotar a la bebida chilena en el terreno en el que finalmente interesa, que no es otro que el de convencer y seducir a los clientes de todo el mundo sobre la calidad superior de nuestro producto.

En línea con lo ya anunciado por el presidente Alan García, en el sentido de que se planteará una relación comercial competitiva con el vecino país del sur, el caso del pisco es, por la implicancia emocional que tiene para los peruanos, una magnífica oportunidad para empezar a poner en práctica su propuesta.


Teemos, para empezar, un producto que es muy superior, pero nos falta una estrategia comercial que lo haga notar en todo el mundo, lo cual requiere de una cooperación fluida y eficiente entre los sectores público y privado.

Sin embargo, más allá de esta disputa que es comercial, y que no debe salir de dicho ámbito, lo relevante es la manera y la oportunidad en que se da a conocer este evento, acaso buscando que trastabille la relación bilateral de Perú y Chile, luego de que esta ha experimentado una evidente mejora después del recambio presidencial producido en ambas naciones, y a pocos días de que el canciller chileno visite Lima nuevamente en el contexto del acuerdo comercial que está a punto de ser firmado.

El caso del pisco es obviamente un asunto sensible, pero la manera de enfrentarlo debe estar caracterizada por la sensatez suficiente para que no afecte le relación general entre dos países que deben aprender a resolver sus diferencias.