AUGUSTO ALVAREZ RODRICH

Director del Diario Perú 21

martes, setiembre 12, 2006

MANOS EN LA MASA : LA LUCHA POR LA TRANSPARENCIA EN EL PODER JUDICIAL

La detención del vocal supremo Eduardo Palacios Villar cuando iba a recibir una coima de 400 soles -de un total de cinco mil- por parte de un litigante es, en principio, una mala noticia pues constituye una confirmación más del problema profundo de corrupción que campea en la justicia peruana, pero es, al mismo tiempo, una buena noticia si se considera la importancia de que este poder del Estado identifique y extirpe a sus malos integrantes.

El problema de fondo, sin embargo, es que dicha detención es un hecho aislado que, más allá de asustar por unos días a algunos malos jueces, no ayuda a resolver el meollo del asunto, que no es otro que el de crear los incentivos y los procesos que promuevan una justicia eficiente, honesta y políticamente autónoma.

El gobierno anterior creyó que bastaba elevar las remuneraciones de los jueces para sacar a la justicia del marasmo en el que se encuentra desde hace mucho tiempo. El supuesto del cual partía era absolutamente errado, es decir, que la gente roba porque gana poco. No es así: el corrupto lo es bajo cualquier nivel salarial. Curiosamente, un argumento con el que el presidente Alejandro Toledo justificaba su alta remuneración inicial era, precisamente, el de no tener incentivos para caer en falta.

Por su parte, el gobierno actual no ha planteado, hasta el momento, una propuesta para atacar los graves males del Poder Judicial, lo cual es lamentable pues, en contra de lo que se cree, una justicia corrupta es una realidad que afecta negativamente la calidad de vida de la población y la competitividad de la economía peruana.

Sin duda, reformar la justicia no es una tarea sencilla, no porque falten ideas sobre cómo hacerlo, sino porque existen fuerzas muy poderosas que se oponen. Por ejemplo, aquellos que creen que es un insulto a la inteligencia y a la dignidad de los jueces la propuesta indispensable del IDL para promover la transparencia en la designación de los jueces.

Mientras esto siga siendo un proceso clandestino, seguirá habiendo jueces que se vendan por 400 soles o por un millón de dólares.